Palabras del embajador Peter Cianchette
Recepción en honor de día de la Independencia
3 de julio de 2008
Hotel Marriot
Excelentísimo señor Francisco Antonio Pacheco, Presidente de la Asamblea Legislativa
Excelentísima señora Laura Chinchilla, Primera Vicepresidenta de la República
Excelentísimo señor Bruno Stagno, Ministro de Relaciones Exteriores y señora
Excelentísimos Señores Ministros y Ministras de Estado.
Excelentísimo y Reverendísimo Monseñor Pierre Nguyen Van Tot, Nuncio Apostólico de Su Santidad.
Excelentísimos y Honorables Jefes de las Misiones Diplomáticas y Organismos Internacionales.
Honorables Diputados y Diputadas de la Asamblea Legislativa.
Honorables Magistrados y Magistrados
Señores Altos Representantes del Gobierno de Costa Rica.
Distinguidos invitados:
¡Muy buenas tardes!
Estoy muy contento de estar en esta celebración. Para mi esposa Carolyn, nuestros hijos Evan y María y para mí, es un gran honor compartir este gran día con todos ustedes. Ahora voy a hablar en inglés, pues mi español todavía no es muy bueno. Evelyn, de la sección de prensa de la embajada, va a traducir mis palabras para hacerlo más fácil para todos.
Antes de iniciar el discurso que tengo preparado para ustedes hoy, quisiera desviarme un poco de lo que teníamos establecido en este día de celebración de libertad, para hacer un reconocimiento público a un extraordinario hecho que sucedió ayer en Colombia: la liberación de 15 personas, incluyendo a 11 colombianos, a Ingrid Betancourt y a tres compatriotas, de las garras de una inhumana organización terrorista que ha tenido durante muchos años en cautiverio a Colombia, un país amante de la libertad.
Nuestras felicitaciones y profundo respeto para el Presidente Uribe, el Embajador de Colombia (hoy aquí con nosotros) y en especial a los colombianos por esta significativa victoria en su lucha por la libertad, la democracia y los derechos humanos en Colombia y en este hemisferio. Pienso que hablo en nombre de todos cuando digo: hoy todos somos colombianos.
Espero que este hecho marque el inicio de la liberación de cientos de colombianos que permanecen brutal e insensatamente secuestrados por las FARC en Colombia y que Colombia por fin sea capaz de vivir en la paz y la tranquilidad que por tanto tiempo ha aspirado.
También quiero aprovechar este momento para hacer un reconocimiento a la vida y logros de uno de mis predecesores, quien fuera seis veces Embajador de Estados Unidos, un gran amigo de Costa Rica y de muchos de ustedes, y un campeón de la democracia: Peter de Vos. Ayer recibimos la triste noticia de que el Embajador de Vos falleció en su hogar el 9 de junio. Lo extrañaremos.
El 4 de julio de 1776, el mismo día en que nuestros antepasados firmaban la Declaración de Independencia, el Rey Jorge III de Inglaterra escribió en su diario: “Hoy no ocurrió nada”. Pues bien, henos aquí, 232 años después, conmemorando otro aniversario de un día sin importancia y sin acontecimientos.
Y ¡qué honor es poder hacerlo siendo el quincuagésimo sexto Embajador de Estados Unidos en este hermoso país! Es una tarea que me llena de orgullo y de un sentido de aventura, así como de un fuerte compromiso hacia mi país y mis compatriotas. Haré todo lo que esté en mis manos para que las prolongadas y sólidas relaciones entre nuestros países alcancen nuevos niveles de cooperación, con base en el respeto mutuo y el interés común.
Hace un año esperábamos el referendo nacional sobre el Tratado de Libre Comercio entre Estados Unidos, Centroamérica y República Dominicana. Hoy el trabajo continúa, el proceso de CAFTA aún no ha concluido, pero ¡ya casi, casi llegamos! Tenemos fe en la capacidad que tienen los involucrados en el proceso para convertir la voluntad de los costarricenses en una realidad que promueve el crecimiento económico y la prosperidad.
Estados Unidos está dispuesto a ayudar a Costa Rica para que se integre al CAFTA, de tal forma que las oportunidades de trabajo, de inversión y de comercio aumenten y beneficien a los costarricenses, al igual que han aumentado y beneficiado a los otros estados miembros de CAFTA.
Nos complace también destacar la aprobación en Estados Unidos de la Iniciativa Mérida. Esta Iniciativa promete un nuevo nivel de cooperación, que aumentará de manera radical nuestro trabajo conjunto con Costa Rica, los gobiernos de Centroamérica y México, para luchar contra el delito organizado y el tráfico de drogas, actividades que ponen en peligro el bienestar y el futuro de los pueblos de las Américas.
Esperamos trabajar con el Gobierno de Costa Rica y el Congreso de Estados Unidos para aprovechar al máximo esta colaboración en la lucha contra el flagelo de las drogas y el crimen en nuestra región.
A mi derecha se encuentra una bandera que sirve como expresión histórica de la extensa relación que ha existido entre Estados Unidos y Costa Rica. Esta bandera de 48 estrellas representa una época en la que Alaska y Hawaii aún no formaban parte de los Estados Unidos de América. Llegó a nuestras manos cuando la directora de la Escuela Centro San José de Golfito, la señora Ana Cecilia Solano, se la entregó a un grupo de Guardacostas estadounidenses.
Ella quería dárselas a ellos como una muestra de agradecimiento por la ayuda humanitaria dada a su escuela, a inicios de este año. La había dejado ahí una compañía estadounidense que fue dueña de la propiedad donde se encuentra localizado hoy el centro educativo.
Esta bandera es un recordatorio de tiempos pasados… Pero también es un símbolo de cómo las relaciones entre dos naciones, entre las empresas y las comunidades que las albergan e incluso entre personas provenientes de distintas culturas pueden florecer, cambiar y, más importante aún, soportar la prueba del tiempo.
Costa Rica es un país de grandes aspiraciones. Con su constructiva tradición individualista, pacifista, democrática y de crecimiento económico esta nación ha sido, durante muchas décadas.
Hoy vivimos en un mundo complejo y tanto Estados Unidos como Costa Rica enfrentan desafíos compartidos, que deben ser atendidos de manera conjunta y creativa y con perseverancia.
La colaboración entre gobiernos es un importante elemento de esta tarea. Creo que nuestra misión diplomática en Costa Rica lo sabe muy bien. Cada año, tenemos el privilegio de trabajar con nuestros colegas costarricenses en diversos temas y causas.
Solo el año pasado organizamos capacitaciones para funcionarios policiales y judiciales, apoyamos la investigación agrícola y ambiental, y ofrecimos becas y programas de intercambio educacional.
También desarrollamos programas conjuntos de voluntariado y de atención en caso de emergencias, como la asistencia médica ofrecida en diciembre a las poblaciones indígenas de Alta Talamanca, demostrando que las buenas obras se logran con trabajo conjunto.
Estos esfuerzos son una muestra de nuestros intereses compartidos y de nuestra preocupación por el bienestar de los ciudadanos estadounidenses y costarricenses.
Un ejemplo contundente de la labor que realizan nuestros gobiernos y que llamó mi atención por sus objetivos de largo alcance en favor de la protección ambiental y del desarrollo sostenible, es el reciente Acuerdo de Canje de Deuda por la Naturaleza entre Costa Rica y Estados Unidos.
Esta iniciativa permite a Estados Unidos reducir la deuda de Costa Rica por un monto de 26 millones de dólares, en los próximos 16 años, a fin de que los fondos se inviertan en la conservación de los importantes recursos del bosque tropical costarricense. ¡Felicito a todos los que participaron en esta iniciativa!
Creo sinceramente que las relaciones oficiales entre los gobiernos deben complementarse con la colaboración de persona a persona. Afortunadamente, más y más empresas entienden hoy la importancia de su participación en los asuntos comunitarios y el impacto positivo que pueden causar en sus comunidades.
Espero que aprovechen esta oportunidad para observar algunos de estos fabulosos proyectos, visitando los puestos de exhibición que se encuentran en las afueras del salón. Si no lo han hecho, los invito a hacerlo. Estas empresas son un pequeño pero radiante ejemplo del importante papel que desempeña el sector privado en la promoción y apoyo a las comunidades locales.
Deseo agradecer a cada empresa representada aquí hoy, su contribución con esta celebración y – más importante aún – el trabajo que realizan cada día.
También quiero aprovechar esta oportunidad para hacer un reconocimiento público al gran trabajo que realiza la Embajada de Estados Unidos en San José y agradecer a todos ellos el haber logrado que mi transición al mundo diplomático fuera sencilla y – espero – exitosa.
Deseo agradecer al Destacamento de Infantes de Marina por su compromiso y arduo trabajo. Un agradecimiento especial para el equipo de la Embajada responsable por esta grandiosa actividad.
Y un tributo especial al Centro de Opera Butler de la Universidad de Texas por su exquisita interpretación de los himnos nacionales de ambos países.
Hoy, al celebrar el aniversario número 232 de ese histórico día, recordemos que los cambios trascendentales solo se pueden dar cuando la voluntad de muchos se une alrededor de una causa común.
Celebremos, no solo las hazañas del pasado, sino también los grandes logros que nos esperan en el futuro.
Les propongo un brindis por la extensa amistad y valiosa relación entre Costa Rica y los Estados Unidos de América. Que continuemos trabajando juntos en beneficio de los pobladores de nuestras dos grandes naciones.
¡Salud!
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